Los lectores de mi blog saben que, en años recientes, he enfatizado constantemente la importancia de la anticipación de los auditores internos a futuros riesgos para nuestras organizaciones. Como destaqué en un artículo de blog del 2018:

Como una profesión, los auditores internos han cultivado un largo y respetado legado como proveedores de visión retrospectiva. Casi todos nosotros somos adeptos en mirar datos del año anterior y decir a la administración donde fueron cometidos los errores del pasado. Mientras que la retrospectiva es una parte necesaria de la auditoría interna, la retrospectiva 20/20 es una de nuestras habilidades menos valiosas. A menudo, nuestros clientes ya están conscientes de los errores del pasado.

Con la llegada de la auditoría operacional y, últimamente, la introducción de consultar/asesorar dentro de nuestro portafolio de servicios, también nos convertimos en proveedores de perspectivas. La perspectiva generalmente es vista como mas valiosa que la retrospectiva para nuestras asediadas partes interesadas, pero también carece de limitaciones, en una era en la que los riesgos emergen a la velocidad de torbellino. La perspectiva de hoy puede que sea la retrospectiva de mañana.

Siempre habrá una necesidad por la retrospectiva y la perspectiva, pero la perspectiva es la principal fuente de valor. Las partes interesadas buscan navegar el futuro mas que revisitar el pasado o habitar en el presente. Es momento para los auditores internos de enfocar nuestros telescopios hacia adelante. Necesitamos concentrarnos en los riesgos de mañana si no sólo queremos proteger sino mejorar el valor de nuestras organizaciones.

Tan importante como lo fue identificar los riesgos emergentes dos años atrás, anticipar riesgos nunca ha sido tan critico como lo es hoy. El COVID-19 ha acelerado la velocidad de los riegos a un nivel sin precedentes. Para muchas organizaciones, las evaluaciones de riesgos realizadas en 2020 han tenido vida útil de solo días o semanas. Cada día trae nuevos desarrollos que influyen directamente en la probabilidad y potencial impacto de eventos futuros.

Consideren algunas de las circunstancias que las organizaciones pueden enfrentar solo en el cuarto trimestre de 2020:

  • ¿Habrá una segunda ola de infecciones por COVID-19 donde nuestras organizaciones operan?
  • ¿Habrá un relajamiento de las restricciones por cuarentena por parte de los funcionarios gubernamentales y reguladores que afecten mi compañía/industria?
  • ¿Habrá estímulo de alivio adicional por parte del gobierno federal?
  • ¿Las elecciones en los EEUU afectaran el mercado de valores?

Por mucha incertidumbre que haya en esta lista, recuerde que el cuarto trimestre esta a solo unos días. Yo creo que esas incertidumbres serán solo una gota en un balde comparado con la incertidumbre de los riesgos que enfrentaremos en 2021. Sin embargo, si queremos ser una fuente de valor para nuestras organizaciones, debemos sacar nuestros telescopios nuevamente y comenzar a estudiar el horizonte.

Mejor aún, debemos empezar a mirar más allá del horizonte – bien adentro del 2021 – para identificar riesgos emergentes.

Muchos auditores internos están intimidados por la perspectiva de pronosticar riesgos futuros/emergentes. Estamos incomodos porque carecemos de la evidencia empírica en la que confiamos en gran parte de nuestro otro trabajo. Sin embargo, esto realmente no es ciencia de cohetes. Como destaqué en el artículo de blog del 2018:

No hay una bala de plata para identificar riesgos emergentes. Como toda asesoría de riesgo, hay un grado de arte además de la ciencia. Sin embargo, si el auditor interno no esta mirando en la dirección correcta, hay una gran probabilidad de pasar por alto los riesgos emergentes. Pero justo como las tormentas en el hemisferio norte a menudo surgen del oeste, hay direcciones desde las que es probable que surjan los riesgos potenciales que enfrenta su empresa.

Para 2021, estos podrían incluir:

  • Panoramas para una vacuna para el COVID-19, su momento potencial, y cómo podría afectar tu compañía/mercado.
  • Panoramas para cuarentenas por COVID renovadas/extendidas en su región/mercado que continuara interrumpiendo o volviendo a interrumpir la continuidad de tus operaciones de negocios.
  • Predicciones económicas, macroeconómicas, así como los que enfrenta su industria.
  • Panoramas para estímulos adicionales del gobierno y cualesquiera previsiones que beneficiarían a su organización/sector
  • Otras amenazas u oportunidades disruptivas relacionadas con el COVID-19 que enfrenta su industria.
  • Resiliencia de las cadenas de suministros de las cuales depende su organización.
  • La perspectiva para la temporada de gripe y cómo podría exacerbar otra ola de COVID-19.
  • Desarrollo geopolítico y la potencial extensión de las restricciones de viaje.

Independientemente de los pasos que tome para identificar los riesgos emergentes, debe recordar que la evaluación de riesgos son un medio y no un fin. Una evaluación de riesgos pueden servir para varios propósitos importantes, pero creo que los dos usos más importantes de la auditoría interna son: 1) servir como base para la planificación de la auditoría, incluida el aseguramiento del talento para abordar los riesgos y 2) compartir la perspectiva de auditoría interna sobre riesgos emergentes con la gerencia y el directorio.

Por supuesto, nuestra perspectiva será útil, pero ciertamente no debería ser la primera vez que la gerencia piensa en estos riesgos. Como señalé antes:

La identificación de los riesgos emergentes debe ser un proceso de colaboración con la dirección. Después de todo, es probable que la gerencia ya haya identificado muchos riesgos emergentes que amenazan a la organización. Debemos posicionarnos como un socio, no como un competidor que intenta superar a la gestión, cuando se trata de una visión emergente del riesgo. Después de examinar completamente nuestro inventario de riesgos emergentes, deberíamos estar preparados para compartir nuestras perspectivas con el comité de auditoría. Nuestra conversación debe incluir nuestros propios planes para monitorear y responder a estos riesgos como auditores internos de la organización.

La pandemia de COVID-19 presenta tanto riesgos como oportunidades para la auditoría interna. Si somos proactivos en la identificación de los riesgos que presenta la pandemia, tenemos la oportunidad de reforzar el valor que ofrecemos. Las mejores funciones de auditoría interna del mundo ya miran hacia 2021 y se están preparando para abordar los riesgos emergentes que casi con certeza se dirigen hacia nosotros.

Para estar listos para 2021, debemos comenzar a prepararnos ahora.

Me interesaría tu opinión sobre esto.

Richard F. Chambers, presidente y director ejecutivo del Global Institute of Internal Auditors, escribe un blog semanal para InternalAuditor.org sobre temas y tendencias relevantes para la profesión de auditoría interna. Fuente: https://global.theiia.org/knowledge/chambers-spanish/Pages/Auditoria-Interna-los-riesgos-del-COVID-19-y-el-ano-por-venir.aspx