El influencer es aquel que tiene la capacidad de incidir y de movilizar a otros, basado en su experiencia, reputación y credibilidad; en este sentido el auditor interno tiene que tener la capacidad de influenciar, de movilizar y de convencer muchas veces, a sus distintos públicos de interés hacia el fortalecimiento de sus prácticas de gestión de riesgo, control interno, cumplimiento y gobierno corporativo, todo lo anterior, alineado al cumplimiento de los objetivos de la organización. Por: Heraldo Álvarez, CIA, MBA, miembro del Directorio del IAI Chile.

La dependencia jerárquica de la función de auditoria interna, durante los últimos años, ha cambiado de manera significativa, dicha dependencia ha transitado desde el área de administración, pasando por el área de finanzas, la gerencia general, hasta el comité de auditoría y consejo de administración, como sucede hoy en buena parte de las empresas y organismos del estado o gubernamentales. Este rápido ascenso en la estructura organizacional ha permitido que los auditores tengamos una mayor capacidad de influir, por lo menos desde un “punto de vista teórico”, ¿por qué teórico? porque en la práctica finalmente debemos validar esta condición de influencia, lo cual nos obliga a movernos más allá de nuestra zona de confort tradicional, estos es, los trabajos de aseguramiento y así convertirnos en aquellos “asesores de confianza” como lo plantean las prácticas impulsadas desde el Instituto Global de Auditores Internos. El movernos hacia los servicios de consultoría nos plantea un gran reto, “ser capaces de entender con un razonable grado de profundidad” distintas materias: las propias del negocio, nuevas regulaciones, nuevas y actualizadas metodologías en materia de gestión de riesgo, control y gobernabilidad. En la medida que las personas en las organizaciones confíen en nuestro conocimiento, en nuestro buen criterio, en nuestro sentido de la búsqueda obsesiva por aportar valor, nuestra capacidad de influir se verá fortalecida y validada.

Hoy en día, y en varios de nuestros países, auditoria interna ha asumido mayores responsabilidades, más allá de las que estábamos acostumbrados, sobre todo, relacionadas con la llamada “segunda línea de defensa”, como por ejemplo, muchas veces impulsado por sendas regulaciones y considerando nuestra categoría de “independientes” nos han conferido el mandato de hacernos responsables del compliance de leyes de responsabilidad penal para las empresas. En mi caso particular, cuando se me planteo la posibilidad de ser el Encargado de Prevención de mi empresa, mi primer pensamiento fue decir, pero ¿cómo? ¿qué pasa con mi independencia?, finalmente entendí que, si tomo los resguardos respectivos, existen los canales de comunicación pertinentes, podemos y debemos asumir estos desafíos. Si bien estos nuevos roles significan mayor responsabilidad, nos ayudan a mejorar nuestra posición de ser incidentes en muchas decisiones de materias donde, si somos competentes, producen una enorme sinergia con nuestro “tradicional” rol de auditor.

Otro de los desafíos que todo auditor influencer debe enfrentar, es estar al día en las nuevas tecnologías (en la punta de ola). Es más, hoy mientras estoy escribiendo este articulo estoy viajando hacia la ciudad de Paraguay para asistir al Congreso Latinoamericano de Auditoria, con la misión de capturar las últimas prácticas de nuestra profesión y de esta forma ponerlas al servicio de mi organización y de la comunidad de auditores a la cual pertenezco. En la actualidad la mayoría de nuestras empresas o instituciones están inmersas en proyectos de digitalización y automatización de sus procesos de negocio, y en este sentido, el auditor debe estar en sintonía con las últimas tendencias, entre ellas, auditoria continua, minería de datos, machine learning, uso de robots, planificación dinámica, por mencionar algunas. Incluso he tenido la posibilidad conocer organizaciones, donde auditoria interna decide implementar nuevas herramientas que automatizan nuestro trabajo y que en paralelo terminan “contagiando” a los dueños de los procesos, motivándolos para que mejoren también sus indicadores de monitoreo; sin lugar a duda, esta es una señal de que un auditor, puede influenciar positivamente con su ejemplo en la búsqueda permanente del valor.

Ahora bien, ¿cómo puedo saber si realmente soy o estoy siendo un influencer en mi organización? En el afán de obtener una respuesta a esta pregunta, sugiero nos planteemos las siguientes interrogantes: ¿participo en las reuniones de comités de gerentes?, ¿con que periodicidad me reúno a solas con el CEO o con el CFO? ¿soy invitado a las reuniones de reflexión y revisión de la estrategia organizacional? ¿asisto al consejo de administración en bases periódicas? (más allá de las reuniones ordinarias del comité de auditoría) ¿me consultan en forma permanente mi opinión en materias propias de mis ámbitos de competencia?, ¿recibo invitaciones para hacer presentaciones o dar charlas?, ¿Cuál es el porcentaje de servicios de asesorías versus servicios de aseguramiento que realizo dentro de la organización?, ¿recibo feedback de mi público de interés?

Para que un auditor pueda influir tiene que generar credibilidad y confianza dentro de las organizaciones, y esta confianza se construye o se obtiene a través de una conducta desarrollada bajo nuestros principios básicos como auditor, es decir, la objetividad, integridad y un sólido comportamiento ético.

Por otra parte, resulta fundamental que nuestra capacidad de influir se alinee a los objetivos organizacionales, en caso contrario, podemos llegar al extremo de transformarnos en influencers negativos, ¿cuándo puede ocurrir esto?, cuando, por ejemplo, impulsamos iniciativas sin sentido de negocio (sin prioridad para la administración de las organizaciones), cuando emitimos informes voluminosos en cantidad de observaciones, aun cuando cada uno de nuestros comentarios pudieran ser objetivos, existe el riesgo de pérdida de foco para la administración, o cuando caemos en la “trampa de las buenas prácticas”, esto es, cuando nuestras observaciones y/o nuestras recomendaciones se justifican en comentarios tales como: “en la industria funcionan, lo vi en otra empresa, los consultores dicen que son las buenas prácticas”,  lo cual no necesariamente puede ser lo mejor para nuestra organización.

Otro indicador muy interesante, que nos permite medir si estamos siendo auditores influencers (y de los positivos) es analizando nuestros equipos de trabajo, como están las mediciones de clima de mi equipo, que tan motivados están, en este sentido es fundamental que los líderes de auditoria tengan la capacidad de motivar, de movilizar e influir en los integrantes del equipo.

Otra área donde el auditor puede incidir de manera significativa es en la cultura de las organizaciones, por ejemplo, a través de la gestión del canal denuncias (whistleblowing), el canal de denuncias es un verdadero termómetro de la cultura, reflejando la conducta de las personas. En este ámbito resulta fundamental que el auditor interno se preocupe de identificar y de transmitir las lecciones aprendidas, colaborando así a que situaciones no deseadas no vuelvan a repetirse.

Otro de los desafíos que todos los auditores influencers deberían asumir es el de crear, de aportar y de difundir el conocimiento y las prácticas de nuestra profesión, desde nuestros principios y normas hasta metodologías y técnicas especificas por industria. En tal sentido los invito a participar como charlistas, profesores, como colaboradores o como participantes de las distintas actividades que los capítulos locales del Instituto Global impulsan año tras año. Otra manera de fortalecer nuestra imagen de asesor es a través de la validación de nuestro conocimiento, es, obteniendo algunas credencial o certificación, CIA, CRMA o QIA.

Si hablamos de un influencer destacado en nuestra profesión, es inevitable pensar en Richard Chambers (President and CEO of The IIA), quien en forma permanente busca influir nuestra profesión a través de innumerables publicaciones, libros, papers y blog (https://global.theiia.org/knowledge/chambers-spanish/Pages/default.aspx)

Finalmente, la invitación para todo auditor influencer o con aspiraciones a ello, es a ser responsables, responsables de mis comentarios, responsables de mis observaciones y de mis recomendaciones, debemos ser conscientes de la capacidad que tenemos de influir positiva o negativamente en nuestras organizaciones, instituciones y empresas. Debemos utilizar nuestra posición privilegiada en la organización para movilizar a las áreas, a los dueños de procesos, a los gerentes y a los directores en pos del fortalecimiento de las prácticas de gobernabilidad, como palanca esencial para el éxito sustentable de nuestras organizaciones.

Fuente: El auditor interno como influencer – IAI España