Un orador en la conferencia anual más reciente de la Asociación Nacional de Directores Corporativos desató una tormenta de quejas de los asistentes virtuales al ofrecer una dura crítica a los miembros de la junta, que alegaba su complicidad con la injusticia social.
Anand Giridharadas, editor en TIME y autor of Winners Take  All: The Elite Charade of Changing the World, cuestionó si los directores hacen lo suficiente para contrarrestar lo que describió como “una creciente desigualdad en las últimas cuatro décadas”. Giridharadas sostiene que los directores de la junta están “preservando el statu quo empresarial, que incluye la creación de monopolios que estrangulan la competencia, el pago de ingresos precarios a los trabajadores y la búsqueda de evasiones fiscales para sus empresas y para ellos mismos que privan al país de los fondos necesarios”, según un artículo publicado en Agenda en Noviembre.
La afrenta desafía las creencias comunes de que los directorios corporativos son cada vez más conscientes y simpatizan con los problemas de diversidad y sostenibilidad, particularmente con el creciente impulso de modelos económicos fundamentalmente cambiantes que priorizan los retornos para los inversores sobre las necesidades sociales.
Más allá de los debates sobre si los comentarios de Giridharadas estaban justificados, el reproche plantea preguntas importantes sobre el papel evolutivo de los directorios y si sus puntos de vista sobre el comportamiento corporativo reflejan un realismo claro o una tierra del nunca jamás color de rosa. Los datos de dos nuevos informes del Instituto de Auditores Internos pintan una imagen decididamente mixta.
Las observaciones de OnRisk 2021: A Guide to Understanding, Aligning, and Optimizing Risk sugieren mejorar la alineación en la gestión de riesgos entre los directorios, la dirección ejecutiva y la auditoría interna, particularmente a la luz de los desafíos planteados por la pandemia de COVID-19. Sin embargo, los datos del American Corporate Governance Index (ACGI), que se publicará próximamente, reflejan la continua renuencia de algunos directores a rechazar lo que escuchan de la alta dirección.
Por supuesto, las relaciones entre los actores de la gestión de riesgos son complejas y varían de una organización a otra. Sin embargo, es útil para los directorios tener una comprensión clara de las fuerzas que influyen en esas relaciones, y los datos de ambos informes brindan perspectivas y conocimientos importantes que pueden fortalecer esa comprensión. Es más, estos conocimientos se pueden aplicar para ayudar a los directorios corporativos a lograr cambios positivos en sus organizaciones y en la sociedad en general.

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Proveemos información concisa sobre temas relacionados con gobierno a la alta dirección, juntas directivas y comités de auditoría. Edición 102 | Diciembre 2020.

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